Así nace un artículo tedioso
Posted on Wed 04 March 2026 in Blog
La concepción
Suele suceder en un congreso. Alguien se te acerca, expresa una admiración más o menos sincera por tu blog o el blog de tu institución, y te sugiere hacer crossposting. Lo menciona con tal extraña reverencia, que por un momento te hace pensar si el crossposting no será algún tipo de práctica sexual.
El caso es que aceptas. Al fin y al cabo, aquí se viene a hacer networking. Intercambiáis emails, y a esperar.
El embrión
En esta fase empieza a quedar patente que algo no va bien. El email que prometieron enviar ese mismo día llega varias semanas después. Contiene no menos de 4 personas en el cc. Prometen enviar un borrador esa misma semana.
Meses más tarde llega el borrador. Te piden que lo revises, pero te lo proporcionan en un formato no editable, ni mucho menos sincronizado. La lista de personas en el cc ya llega a las 10.
Pinchas el enlace preparándote para encajar la hostia. Ahí está: un título de 3 líneas, con todos los sustantivos convertidos en acrónimos. El artículo es corto en palabras, pero tan generoso en dolor que cuesta un buen rato leerlo1. Autores como estos son los que hacen parecer elocuente a chatGPT. Suele tratarse de una crónica del propio congreso, aunque los hechos que se relaten resulten irreconocibles incluso para un asistente.
Por cierto, uno de los tipos en el cc es el director de algo, se ha pensado que es tu jefe, y lo quiere publicado para mañana.
El nacimiento
Llegados a este punto haces de tripas corazón y decides publicar el engendro por quedar bien con una institución amiga y de paso quitarte el marrón de encima. Al fin y al cabo, firman ellos. Lo publico, y se acabó. ¿No?
¡Nada más lejos! Resulta que alguien quiere hacer una edición de última hora. Otros quieren darle vidilla en Bluesky, o LinkedIn, pero al parecer necesitan unos 30 emails para decidir cómo hacerlo exactamente.
Pasan los días y tú, que tienes acceso a las estadísticas, ves que es el artículo menos popular del año. Acumula menos visitas que emails se han intercambiado planeándolo.
Con lo bonito que es escribir con ganas...
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el caso más loco que he sufrido fue un texto en el que cada coautor se turnaba para escribir una línea. Auténtica vanguardia literaria que haría las delicias de los surrealistas franceses. Lo leímos tres editores, tres, y aún no sabemos de qué iba. ↩